domingo, 19 de marzo de 2017

Espacios, intercambio y música en Grito Rock



El Festival Grito Rock es un festival colaborativo que inició en 2007 liderado por la red Fora do Eixo en Brasil. Tras las primeras ediciones, el festival creció exponencialmente alcanzando en 2013 una amplitud global, alcanzando 300 ciudades de casi 30 países, con producciones en América Latina, Europa y África.

En este sentido, el Grito Rock sirve de pretexto para unir artistas, gestores, productores, instituciones y público en general, instalando nuevas lógicas de integración como consecuencia del trabajo articulado en red, fortaleciendo y revalorizando la solidaridad, colaboración, confianza y empatía.

Por otra parte, su carácter de festival internacional hace que se constituya como uno de los escenarios más importantes para bandas locales e internacionales, hoy en día en más de 400 ciudades donde se realiza este evento, generando corredores de circulación cultural. Gracias a la articulación TELARTES - Fora do Eixo, Brasil, se logran conexiones con otros espacios y centros culturales de Latinoamérica, permitiendo que bandas nacionales muestren su talento en distintas ciudades e incluso algunas, a otros países.

En Bolivia, el Festival se realiza por cuarto año consecutivo, integrando siete ciudades: En Cochabamba a la cabeza de Susana Obando de Proyecto mARTadero, en La Paz por Enrique Claros de Producciones R, en Tarija por Pablo Mitumori de la Casa de la Cultura, en Pando por Vladimir Mendieta del Departamento de cultura de la Universidad, en Potosí por John Mamani Flores con la colaboración de la Secretaría de Cultura del G.A.M.P, en Sucre por productores independientes y en Santa Cruz por Ronaldo Vaca Pereira de Altavoz Producción Musical.

El Festival impulsa también la formación y el intercambio de experiencias de productores locales, nacionales e internacionales con la finalidad de expandir sus propuestas y acciones musicales, abriendo nuevas posibilidades de generar mejores condiciones, mayor intercambio y colaboración en el país y el mundo. En la realización del concierto, momento clave del Festival, se fomenta una estructura que valore la diversidad de estilos musicales, y también, de manera previa al concierto, se organizan actividades como ferias y demostraciones de distintas expresiones urbanas.

En esta versión, el festival promueve la consigna de #EspaciosEnMovimiento, con la intención de fomentar conciencia sobre la importancia de generar políticas públicas para proteger y mantener los espacios culturales. Por la misma razón, y con la satisfacción de potenciar el sector artístico y cultural, este año, el Proyecto mARTadero celebra, en el marco del Grito Rock, su 12vo. aniversario: 12 años de gestión, producción y creación de arte y cultura.

El festival genera diferentes procesos transversales que impulsan la Economía Colaborativa y la Circulación Cultural, fortaleciendo los festivales en red, la formación de productores y productoras musicales y gestores culturales; asimismo permite el intercambio de conocimientos con productores de distintos países, que a través de reuniones y participaciones virtuales agilizan procesos para impulsar el festival.

Además de trabajar en las dinámicas de trabajo colaborativo, en esta lógica es que el 58 por ciento del presupuesto total del Grito Rock Bolivia fue logrado gracias a los aportes de personas, instituciones y colectivos con equipos, trabajo, materiales y otros. Esta colaboración implica una corresponsabilidad permanente que no se reduce a la celebración del festival.

Hospeda Cultura, una dinámica de hospedajes solidarios, apoya a la realización del festival por medio del ejercicio de las economías colaborativas. La gente participa abriendo su casa como lugar temporal para alojar a artistas, entendiendo la corresponsabilidad del público en estas dinámicas y compartiendo con los artistas invitados. Por su parte, los artistas se involucran acompañando la gestión en la búsqueda de recursos y la realización del festival.

Siendo una plataforma, el festival presenta exigencias en cuanto a gestión y producción de constante dinámica, por su amplia estructura de producción concentra en su cotidiano el poder analizar sobre el contexto cultural y económico del país, necesario enfatizar sobre la capacidad de generar movimiento cultural autosostenible y permanente en el tiempo.

En Cochabamba, la Secretaría Municipal de Culturas apoya el festival y los artistas acompañan la gestión, generando una gestión articulada entre bandas y organización para poder llevar adelante una producción y realización potente del festival.



“Grito Rock sirve de pretexto para unir artistas, gestores, productores, instituciones y público en general, instalando nuevas lógicas de integración como consecuencia del trabajo articulado en red”

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