Es esta clase de locura la que reúne a más de 300 personas junto al fuego musical de un artista que hizo de la guitarra su más íntima amiga.
Por ese motivo, al final de cada obra interpretada por Piraí Vaca estallaban aplausos.
Rompió el habla
Vaca se salió del guión: fue la primera vez en que sintió la necesidad de platicar con su público. Pidió con amabilidad que apaguen celulares y frente a los comprensibles llantos de los bebés en la sala, había que salir a pasear un ratito al pasillo.
Vaca contó también que “Tierra de sangre vital” (Abya Yala), su nuevo disco, tardó cinco años en grabarse. “Cuando algo no resulta como yo deseo, no puedo conciliar el sueño”, argumentó. Se advirtió, con esas palabras, que Vaca está enamorado de la calidad en todo sentido: musical, técnica y personal.
Y es eso lo que entregó anoche en las más de diez obras que interpretó: una pasión digna de aplausos que le hizo retornar dos veces al escenario. Concluyó con “Alfonsina y el mar”, canción del acervo latinoamericano.
Piraí Vaca se presentó anoche en el Teatro IV Centenario ante más de 300 personas. Fue un concierto gratuito y forma parte de la gira “Tierra de sangre vital”, con el apoyo del Ministerio de Culturas.
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