Con ya 30 años de metal en sus venas, los fundadores de la banda de Los Ángeles, James Hetfield y Lars Ulrich, irrumpieron últimos en el primer día de conciertos, pero para fue como si fuera el comienzo.
El grupo lo justificó. Como un atronador relámpago de rasgueos de guitarras eléctricas y feroz percusión, los californianos desplegaron en cerca de dos horas y media su legado rockero con una potente actuación, que repasó los grandes éxitos de sus 11 álbumes de estudio. En respuesta, la marea de indumentaria negra gritó, se abalanzó sobre las vallas en las primeras filas, saltó brazos en alto y coreó con exactirud las letras de los éxitos la banda, informó El Comercio de Perú.
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