Estos mismos factores son los que, de acuerdo con Rodrigo Vergara -productor general del Festival de Viña del Mar- hacen que el país se halle “desfasado” de las tendencias internacionales de la música.
“Bolivia está a otro ritmo, a unos cinco o diez años de otros países. La escena de Bolivia no puede renovarse porque muy raras veces presenta espectáculos de gran nivel” señala.
“De hecho, vi la televisión y ahorita están haciendo programas con reggaetón. El reggaetón ya no está vendiendo afuera. Afuera está vendiendo la bachata. Y eso también está dado por un problema económico porque al ser Bolivia un país más difícil para que los artistas vengan, vienen poco y los ritmos casi no van evolucionando” explica el experto.
Además, el chileno sostiene que otra dificultad del país es la falta de recursos técnicos y organizativos . “Que no puedas comprar un ticket por internet o teléfono afecta mucho y este tipo de facilidades Bolivia no las tiene”.
Otros problemas
Nicolás Peña, representante de Ensamble con altura (responsable de traer a La Paz artistas “de culto”) señala que sumado a la carencia de escenarios adecuados para las presentaciones, otro de los problemas para montar estos espectáculos es la realidad sociopolítica del país y la incertidumbre en cuanto a servicios y fechas.
Un aspecto señalado por el empresario Reynaldo Castañón, de V-M Music es la inexistencia de una cultura de espectáculos en el país. “El argentino, el chileno y el peruano tienen programado ir a un show por lo menos una vez al mes, aunque no le guste mucho, sino por costumbre. Sumando a eso la cantidad de público de cada capital- en La Paz somos apenas un millón y medio de habitantes - te da un panorama mucho más claro de por qué es tan difícil traer artistas clase A”, sostiene.
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