Casi un centenar de presentes subió a la tarima, en su gran mayoría jóvenes y el hipnotizador inició el proceso de inercia que adormeció incluso a varios que permanecieron en sus sillas.
Una vez con el control de sus mentes, Kamo les ordenó imaginar que tocaban su instrumento favorito en una orquesta y la diversión empezó cuando los hipnotizados obedecían los ordenas espontáneamente.
Alrededor de 500 personas aplaudieron las ocurrencias del carismático ‘show man’ desde las 22:00.
Uno de sus números más divertidos de la velada fue cuando Kamo alcanzó unos lentes a sus encantados y les dijo que con ellos vería a las personas presentes desnudas. Los abstraídos despertaban sorprendidos de sus actuaciones. Kamo se hacía de sus mentes contando. “Uno, dos, tres, ¡duérmete!”.
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