Antes de llegar a Santa Cruz contó, vía telefónica, que vendrá sola y que hará temas con su piano y también acompañada por músicos de Santa Cruz (Cayo Ribera, en bajo; Carlos Antezana, en batería; Toti Barrenechea y Fernando Cabrera, en guitarras. Invitados, Edward Wolf, trompeta, y Evans Jordan, saxo). Además de presentar su disco solista, Asunto Mío, hará versiones de temas clásicos de The Beatles y Rolling Stones. Con expectativa espera brindar dos conciertos en Clapton (Ballivián 159) este viernes y sábado desde las 22:00. El costo de la entrada es Bs 100.
- ¿Qué frutos le dio su disco Asunto Mío?
- Es una vía importante para llegar a la gente y a los shows. El negocio de los discos dejó de ser negocio y la compañía discográfica en sí misma no rinde ningún tipo de frutos. Para el músico, si no tiene difusión, tampoco, pero es como una excusa que uno usa para presentarse como artista. Hoy con la Internet y los nuevos medios, la relación con el público es más directa. Yo ando con mi disco a cuestas a pesar de que se pueda bajar por Internet, pero siempre hay quienes les gusta tener el original. El disco como objeto de culto, con su libro y su cajita.
- Desde lo musical, ¿fue como un trampolín para una nueva perspectiva en su trabajo?
- Vengo cultivando el blues desde hace mucho tiempo. Este disco solista me posibilita hacer una especie de síntesis dentro de lo que tiene que ver con mi música con un poco más de jazz que no ha sido mi fuerte, porque antes siempre ha sido el blues, el rythm&blues, el boggie, pero es una carta más dentro del juego.
- Alguien dijo que el blanco toca la parte negra del blues y los negros la parte blanca, ¿usted dónde se pone?
- Y, yo blanca no soy, y de negro algo debo tener, pero a veces una no ahonda en las raíces de su propia sangre y de su origen. Creo que hay un punto en que todas las músicas se unen, se convocan. Hace poco estuve en Marruecos y allí escuché música y canto marroquí y me pareció paradójico porque lo que escuché eran sonidos con los que hago el blues, un pulso primario muy africano y muy blusero en un punto, y también escuché la chacarera en la interpretación de música árabe, y no dudé en mostrarles cómo la bailamos nosotros. O sea, está todo muy mezclado. El blues ha sido cultivado por los negros, que son mi admiración, y cuando compongo yo pongo lo que me sale, lo que de alguna manera he ido condensando a través de lo que fui escuchando. Pero también escuchaba rock europeo, me alimenté de todo un poquito. Y aquí estoy con toda esa mezcla.
- Usted es hija de un músico y comenzó tocando el acordeón, luego el piano, ¿es ahí cuando encontró otro mundo musical?
- Ah sí. Y la parte folclórica le heredé de mi papá, que era austriaco, y estaba dada por el acordeón y lo tocaba cuando tenía seis años. Pero también tocaba la guitarra cuando era adolescente, era complicado llevar un piano al recreo del colegio.
- ¿A la hora de componer el que va primero es el piano?
- Me pasa de apoyar las manos en el piano y que me aparezcan una sucesión de acordes y me surge la melodía por la cabeza, o el fraseo, pero nunca compuse por separado.
- ¿Cuáles han sido los escenarios más recordados?
- Cuando compartimos escenarios con Pappo. Cuando nos invitó a tocar, pensamos que al ser cuatro mujeres cantando, no sabíamos qué iba a pasar, pero salimos airosas y muy felices y creo que ésa fue una prueba de fuego. Otra prueba similar fue hacer escenario con los Redondos y después vinieron muchísimos bluseros. Fue como una emoción tras otra, que en su momento una no registra a cabalidad, pero pasa el tiempo y se da cuenta de la dimensión. Por supuesto estar también con Fito Páez, Joaquín Sabina y Joan Manuel Serrat fue una cosa como gloriosa. Fue bueno acceder a un público muy importante a través de ellos.
- ¿Qué debe esperar Santa Cruz de su show?
- Mejor que no esperen nada, (risas) así no se crean más expectativas. Tienen que estar abiertos a escuchar un poco de blues, de rythm blues seguramente temas que el público va a reconocer y un paseo por los clásicos del blues.
Perfil
Un largo camino de blues
Cristina Dall comienza su carrera profesional en los '80 con distintas agrupaciones como Mágnum 44, La Doble Dos o La Fusilera, entre otros. Pero logra la madurez como cantante, tecladista y compositora cuando crea, junto con otras tres mujeres, que completaban Deborah Dixon, Viviana Scaliza y Mona Fraiman, el afamado grupo vocal Las Blacanblues, en 1991. Este grupo recorrió los escenarios de su país, así como otros continentes, con éxito, y logró editar tres discos. Después de largas giras y presentaciones decide encarar su carrera solista con composiciones propias apoyada por la banda Los Excipientes, es así que en 2007 lanza su primer disco: Asunto mío.

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