miércoles, 28 de diciembre de 2016

George Cronembold Un ser simple, pero con mucha sensibilidad y empatía

“Recibir este reconocimiento significa una aprobación y justificación del haber pasado, en todo mi recorrido artístico, por casi todas las artes musicales, en forma especializada, en el campo de la batería y la percusión, como ser el campo sinfónico, lo autóctono, lo criollo, el rock, el latín, el jazz, lo experimental, lo moderno y otros géneros.

Significa también un reconocimiento al trabajo de generar a través de la música valores positivos, al intento de hacer mejores personas con mi arte”, expresó Cronembold, reconocido por su trabajo en la agrupación Wara, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Conservatorio de Música.

El experimentado baterista comenzó sus estudios musicales en el Conservatorio para luego seguir su formación de manera autodidacta, debido a que antes no había la carrera de percusión.

“Fue a través de viajes al exterior que tuve la oportunidad de hacer cursos, talleres y seminarios con excelentes profesores americanos, venezolanos y de otras nacionalidades, de quienes tengo todas las enseñanzas adquiridas”, rememoró el también docente de música.

A Cronembold le llamó la atención de pequeño la batería cuando experimentó la percusión tocando unas gradas de madera donde vivía en San Pedro. “Allí descubrí el sonido natural de la madera cruda y las infinitas posibilidades que podría tener. Ahí me despertó todo lo que siguió por delante hasta hoy”, recordó.

¿QUÉ SIENTE CUANDO TOCA LA BATERÍA?

“Siento la extensión de mi cuerpo transmitiendo ideas, pensamientos, paisajes, especialmente al tocar las libertades e improvisaciones en el Jazz y en todos los estilos en los que se puede hacer volar la imaginación y la creatividad espontánea con este hermoso instrumento”, destacó.

Para el músico, lo mejor de estas cuatro décadas de trayectoria artística, al margen de conocer buena parte del mundo, fue “el contacto cercano con la gente y sentir que cuando das y te entregas recibes el doble o el triple”.

“También lo mejor fue echar las bases para la creación de diferentes áreas en instituciones de estudio, como la Escuela Municipal de las Artes de El Alto, con su nuevo departamento de música moderna, y del primer curso pre universitario en la UMSA para hacer la carrera de música por primera vez y que ahora está en proyecto de consolidación”, resaltó.

¿QUÉ HA QUEDADO PENDIENTE?

“Para mí está pendiente el acercar nuestra música y mi arte más hacia la universalización, pero siempre conservando su riqueza y autenticidad, dotándola de armonías, melodías y ritmos que la hagan inmortal como las grandes obras que nunca pasan en el tiempo”, puntualizó este músico que se define como “un ser simple con mucha sensibilidad y principalmente mucha empatía con la gente, abierto a la experimentación constante en la teoría y la práctica musical, y un empuje constante de superación personal e instrumental”.

LAS INSTITUCIONES QUE MARCARON SU VIDA

Wara, la Orquesta Sinfónica Nacional y el Conservatorio de Música son las tres entidades que han marcado de algún modo la carrera artística y educativa de George Cronembold, por lo que quisimos conocer qué significan estas instituciones en su vida.

“Al ser fundador y miembro activo de Wara y haber tenido hasta ahora la experiencia de compartir con tantos grandes músicos que pasaron por sus filas, esta institución significa la parte más integradora en mi vida musical, con la gente de mi país y con mucha gente del exterior, al realizar todo el proceso de revalorización de lo propio y mostrar la riqueza, originalidad y variedad de nuestra música con todas las propuestas de universalización de la misma y que las plantearemos a Bolivia y el mundo el 2017”, comentó.

Respecto a la Orquesta Sinfónica Nacional, Cronembold aseveró que esta entidad “significa el estudio y conocimiento profundo de la música universal en lo técnico, melódico, armónico y rítmico como una gran experiencia enriquecedora de la que tuve la dicha de alimentarme para aportar y enriquecer mi lenguaje musical”.

“Dentro de lo sinfónico, tuve la gran experiencia de lograr tocar, como uno de mis sueños, la “Novena Sinfonía” de Beethoven como parte de los timbales, obra que es de examen para cualquier timbalista profesional”, destacó.

Y sobre el Conservatorio Nacional de Música, dijo que “es la gran experiencia que tengo hasta ahora: la de dar y entregar conocimientos a través del proceso de enseñanza y aprendizaje por más de 30 años interrumpidos”.

“Significa también la gran satisfacción de ver convertidos en grandes profesores y músicos y en grandes escenarios a mis alumnos de más de dos generaciones y haber creado la carrera de batería y percusión como especialidad en un Conservatorio”, complementó.

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