domingo, 6 de noviembre de 2016

Cerca de 20.000 personas disfrutaron anoche del recital que Ricky Martin ofreció en el Tahuichi.

Esto se pinta bueno. 'Mr. Put It Down' y 'This is good abren el show'. Dos pantallas gigantes muestran a Ricky en todo su esplendor. Él, con micrófono en mano, se mueve a la par de su cuerpo de baile, sensual, enérgico, y el público lo sigue con sus celulares, de esta manera Santa Cruz inmortaliza la visita de un gigante después de varios meses sin grandes shows. ¡Jwan Yosef, esta noche sos el hombre más envidiado de la ciudad!

Llega 'Drop it on me' y se cambia de vestuario. Pronto se escucha 'Shake your bon-bon' y la locura es incontenible. “Te juro que lo único que voy a dejar en el escenario es mi alma”, dice y le creemos. “Quiero que seamos libres”, añade, y estamos listos para la revuelta.

Tobogán


'Its all right' cambia el matiz de la noche. Rostros de niños en la pantalla gigante pone a los espectadores melancólicos, su voz, que habla de besos y manos pequeñas, aumenta las emociones. Después sube con su 'Adrenalina', luego baja con 'Tal vez' y vuelve a jugar con 'Livin’ la vida loca'. Esto es un delirio. Los presentes se estremecen con su 'Disparo al corazón'. Diste en el blanco Ricky, todos están de pie y te hacen los coros. Sigue 'Tu recuerdo' y a estas alturas ya hemos visto al ídolo cambiarse en cuatro ocasiones. “¿Seguimos?”, pregunta. “¿Una baladita más?” ¿Acaso alguien de las 20.000 personas que estamos acá puede resistirse? “Me encuentro romántico hoy”, agrega y nos sentimos afortunados.

Y no, nadie se resiste con 'A medio vivir', 'Fuego de noche, nieve de día' y 'Vuelve'. ¡Cuántos recuerdos Ricky! Y de pronto los tambores nos sacuden con 'Vente pa'ca'. Esa canción tiene un hechizo. Otra vez los celulares arriba. La fiesta es plena con 'María', 'La bomba' y 'Por arriba, por abajo'. “Vamos a mandar energía positiva, amor, paz para hacer el cambio. Esta noche desde Bolivia para el resto del mundo”, nos pide y por supuesto que lo obedecemos. Se despide. ¡No, Ricky, por favor!
Regresa con 'Pégate' y 'La copa de la vida' y estamos como si hubiéramos ganados un Mundial. “Talento y trabajo de Bolivia, me parece que hay que darle un aplauso”, afirma el puertorriqueño y la ovación es ensordecedora.

"Gracias por esas sonrisas, por esas miradas y la energía que siento. Los quiero mucho”, señala a modo de despedida. Y como no, tenemos 'La mordidita', y el escenario se llena de humo y papel picado. Esta vez el final es de verdad. Y así concluye un show de una hora con 40 minutos y 16 canciones. Suficiente para dejarnos satisfechos. Pero ya sabés Ricky, vuelve, nadie ocupará tu lugar

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