domingo, 10 de abril de 2016

TRES GUITARRISTAS JÓVENES Y UN MAESTRO DE LA GUITARRA El Cuarteto de Fuego tras bambalinas


EL ESFUERZO, UN VALOR

"Al respecto quisiera citar a un artista de 85 años, que es mi padre Lorgio Vaca, que frente a su escritorio escribió: La comodidad es la muerte, el esfuerzo es vida”.
Piraí Vaca
guitarrista

En silencio entramos a uno de los palcos ubicados al costado izquierdo de la platea del teatro Mariscal, el concierto terminó hace mucho y los integrantes del Cuarteto de Fuego siguen dando entrevistas a la prensa. Mientras Piraí Vaca conversa frente a las cámaras de un noticiero local, los jóvenes músicos Zoran Vranjican, Sebastián Hurtado y Luigi Jordán se acomodan en la baranda del palco, dándole la espalda a la monumental nave del teatro, que bulló de aplausos por sus excelentes interpretaciones.

“Lo interesante es que en el caso de nosotros tres Luigi, Zoran y Sebastián, nos recibimos el año pasado en la licenciatura en artes musicales, obviamente en la especialidad de guitarra: Zoran en Chile, yo en Buenos Aires y Luigi en La Paz. Concordamos en esta nueva gira porque es el tiempo que tenemos ya que después cada uno tiene sus propias agendas”, responde Hurtado al ser consultado sobre las nacientes carreras individuales de los tres miembros jóvenes del cuarteto.

Enseguida la entrevista fluye y surgen nuevos temas. Los integrantes se refieren a sus expectativas, a la importancia de la disciplina para desarrollar la técnica, al reto de tocar en público e incluso al gran desafío que significa para un alumno el tener que tocar frente a su maestro, es decir, al tutor que cada músico tiene al ingresar en la última etapa de su profesionalización. Habitualmente el mentor es un eximio intérprete.
Para los jóvenes músicos, tocar en el Cuarteto de Fuego se ha constituido en una incomparable experiencia previa a su proceso de formación institucionalizado. Antes de licenciarse como músicos en diversos conservatorios ya formaron parte del cuarteto en mérito a ser los alumnos más sobresalientes de Piraí Vaca, su maestro.

Pronto surge el tema de que ser un músico profesional supone una cadena de desafíos por enfrentar constantemente si es que se quiere construir una carrera. Entonces, enseguida se teje la pregunta directa sobre cómo debe enfrentarse este reto.

“Yo hace poco toqué el Concierto de Aranjuez con la Sinfónica del Conservatorio, estrenando de hecho la Sinfónica porque antes no había, y esto fue en medio de la gira. Tomamos un receso de una semana para que yo pueda ir a La Paz, tocar y volver a la gira, son cosas que aparecen… Cuando me licencié, mi maestro me dijo que estaba listo para tocar este concierto que todo guitarrista sueña con tocar y aunque sentí que era un gran reto e incluso pude dudar de mí mismo por un breve momento, no había otra alternativa, tenía que tocarlo. Tuve desde diciembre para preparar la parte solista y fue un trabajo muy exigente”, relata Luigi Jordán y acota que sus compañeros también tuvieron que ausentarse durante la gira para cumplir con otros compromisos de sus propias carreras.

Algo notable de esta gira es que el cuarteto presenta el repertorio de su nuevo disco, que ya estará a la venta a mediados de año. Dentro de la propuesta se encuentra una composición para guitarra de uno de los integrantes, Zoran Vranjican.

“Yo siempre he compuesto, pero de forma paralela, porque el estudio del instrumento es lo que más demanda, pero cada vez más uno adquiere experiencia y vas pudiendo manejar estos dos ámbitos”, añade Vranjican.

“Por ejemplo uno nunca va a estar con el tiempo suficiente para prepararse como quisiera, en nuestro caso la cosa es hacerlo y ahí uno rompe una barrera y descubre que sí pudo hacerlo. La comodidad es lo peor para el músico”, explica.

Mientras sus compañeros de cuarteto y ex pupilos terminan de confesar sus experiencias y emociones, Piraí decide sumarse espontáneamente a la entrevista. “Al respecto quisiera citar a un artista de 85 años, que es mi padre Lorgio Vaca, que frente a su escritorio escribió: La comodidad es la muerte, el esfuerzo es vida”, cita el guitarrista.

“Cuando yo veo a los muchachos que van a tomar una clase conmigo o incluso cuando estamos corrigiendo cosas en el cuarteto, me alegro de que yo ya no tengo que ser alumno, porque es una presión muy fuerte, pero es algo por lo que todos tenemos que pasar, pero tienes que prepararte muy bien técnicamente. Una buena técnica te responde hasta en la más difícil de las situaciones, tocar en tu casa es sencillo, estas relajado, todo súper, pero tocar delante de alguien, tu maestro o de un público, eso te da otro tipo de reacción, entonces hay que desarrollar una técnica para esas ocasiones, porque esa es la base de un músico, el contacto con la gente”, reflexiona Vaca con sus discípulos, ahora compañeros.

La entrevista concluye cerca de la medianoche. Los músicos dieron dos funciones, en la tarde y en la noche, están cansados, y en breve deben dirigirse a un nuevo escenario de otra ciudad, lo mismo que los siguientes días.

Si bien los jóvenes tendrán tiempo para descansar el próximo mes, Piraí debe abrir el Festival Internacional de Teatro con una presentación que combina música y performance escénico; luego llevará esta obra durante algunas semanas a Francia. A su retorno, todos volverán a congregarse para concluir la grabación del disco “Rayo luminoso” con el cuarteto. Así hilvanan los músicos un acelerado ritmo que sólo se conoce tras bambalinas

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